DÍA 4
DÓNDE PONER EL HOMBRO
Reconstruir: Material y espiritualmente
“Vete y repara mi casa que, como ves, está en ruinas.”
(Palabras de Cristo a San Francisco)
1. TEXTO BÍBLICO Y EXÉGESIS
Texto completo (Nehemías 2:17-18):
“Entonces les dije: ‘Ustedes ven la miseria en que nos encontramos: Jerusalén está en ruinas y sus puertas han sido prendidas fuego. Vengan, reconstruyamos la muralla de Jerusalén y dejemos de ser el hazmerreír.’ Les conté cómo la bondadosa mano de mi Dios había estado conmigo y también las palabras que me había dicho el rey. Entonces respondieron: ‘¡Levantémonos y construyamos!’ Y se dispusieron a la buena obra.”
Contexto
El pueblo de Israel había vuelto del exilio en Babilonia. Jerusalén estaba destruida. Las murallas caídas. El Templo en ruinas. Y el pueblo desanimado, pensando: “Esto es demasiado grande. No podemos.”
Nehemías era copero del rey de Persia. Tenía un buen puesto. Pero cuando le contaron el estado de Jerusalén, lloró. Ayunó. Oró. Y después actuó.
Fue a Jerusalén. Vio las ruinas con sus propios ojos. Y convocó al pueblo: “Vengan, reconstruyamos.”
Exégesis
La clave está en dos palabras:
1. “Vengan”:Un llamado. No es “yo voy a reconstruir”. Es “vengan, hagámoslo juntos”.
2. “Reconstruyamos”: Un verbo en plural. No es “construir de cero”. Es re-construir. Tomar lo que está roto y levantarlo de nuevo.
Y el pueblo respondió: “¡Levantémonos y construyamos!”
No esperaron que otros vinieran a resolverles el problema. No se quedaron lamentando las ruinas. Pusieron el hombro. Piedra por piedra. Juntos.
Palabra clave: RECONSTRUIR
Reconstruir no es solo edificios. Es relaciones rotas. Es comunidades fragmentadas. Es esperanzas perdidas.
Reconstruir es tomar lo que está caído y levantarlo de nuevo. Con otros. Piedra por piedra.
2. EJEMPLO PASTORAL
Vivimos en un mundo que está roto. En muchos sentidos.
Está roto el tejido social. Nos peleamos en las redes. Nos insultamos. Ya no sabemos dialogar.
Están rotas las relaciones. Familias divididas. Comunidades fragmentadas.
Está rota la contención. Hay gente sufriendo sola. Adicciones. Ancianos abandonados. Chicos sin apoyo.
Está rota la credibilidad. Nadie confía en nadie.
Pero en nuestra diócesis, hay gente que ya está reconstruyendo:
Reconstruir vidas rotas por la adicción: La Fazenda de la Esperanza recibe a personas destruidas por las drogas. No solo les da un lugar. Les da una comunidad. Se reconstruyen. Y muchos salen adelante.
Reconstruir la dignidad de los ancianos: El Hogar Santa María. Ancianos que estaban solos, abandonados. Ahí encuentran cuidado, compañía, dignidad.
Reconstruir la educación: Parroquias que tienen escuelas católicas. Y esas escuelas no reciben fondos del Estado. ¿Quién las mantiene? La comunidad. Padres, maestros, vecinos. Juntos reconstruyen los edificios, juntos sostienen la educación.
Reconstruir la esperanza de los que tienen hambre: En Puerto Triunfo, las Hermanas de la Caridad tienen un comedor. Ahí se da de comer. Pero no solo eso. Se da dignidad. Se reconstruye la esperanza.
Reconstruir la casa de Dios: Las capillas que se van construyendo en los barrios. No las construye solo el párroco. Las construye la comunidad. Entre todos ponen los ladrillos.
En cada uno de estos lugares, hay gente que miró, escuchó, y puso el hombro. Y está reconstruyendo.
3. ILUMINACIÓN TEOLÓGICA DESDE EL MAGISTERIO
a) Cristo reconstruye al hombre caído
San Ireneo de Lyon, en el siglo II, enseñaba:
“Gloria Dei vivens homo” — “La gloria de Dios es el hombre vivo.”
Cristo vino a reconstruir al ser humano caído por el pecado. A devolverle la dignidad. A levantarlo.
El Catecismo lo explica así:
“El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios: ‘Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados’ (1 Jn 4,10). ‘El Padre envió a su Hijo para ser salvador del mundo’ (1 Jn 4,14). ‘Él se manifestó para quitar los pecados’ (1 Jn 3,5).” (CIC 457)
Cristo no vino a destruir. Vino a reconstruir lo que el pecado había roto.
b) La Iglesia y la reconstrucción del tejido social
El Papa Francisco, en Fratelli Tutti, habla de la necesidad de reconstruir:
“La caridad social nos hace amar el bien común y hace que busquemos efectivamente el bien de todas las personas, consideradas no sólo individualmente sino también en la dimensión social que las une. […] Amar a alguien es desear su bien y trabajar eficazmente por él.” (Fratelli Tutti, n. 180-181)
Reconstruir el tejido social es trabajar eficazmente por el bien del otro. No solo desearlo. Hacerlo.
c) San Francisco: Reconstruye San Damián y la Iglesia
San Francisco escuchó una voz que le decía: “Reconstruye mi iglesia, que está en ruinas.”
Al principio, Francisco lo entendió literal. Vio la capilla de San Damián que estaba cayéndose. Y agarró piedras con sus propias manos. Empezó a reconstruir.
Pero después entendió que Dios le estaba pidiendo algo más grande: Reconstruir la Iglesia. No solo el edificio. La comunidad. Las relaciones. La fe.
Y Francisco no lo hizo solo. Convocó a otros. Y juntos, piedra por piedra, reconstruyeron.
Reconstruyeron lo material. Y reconstruyeron lo espiritual.
Las Florecillas de San Francisco cuentan cómo Francisco iba por los caminos recogiendo piedras para reparar las iglesias abandonadas. No esperó que otros lo hicieran. Puso el hombro.
4. CONCLUSIÓN PASTORAL
¿Qué nos dice esto hoy?
Primero, que reconstruir es posible. Piedra por piedra. Con otros.
Segundo, que no tenemos que esperarlo todo de las autoridades. Nosotros también podemos reconstruir desde donde estamos.
Tercero, que se reconstruye lo material y lo espiritual juntos. No es solo edificios. Es relaciones, esperanza, fe.
¿Qué hacer concretamente?
Pensá en algo que esté roto a tu alrededor:
• Una relación familiar que está quebrada
• Una comunidad que está dividida
• Un servicio que hace falta en tu barrio
• Una red de apoyo que no existe
Elegí UNA cosa. Y pensá: ¿Con quién puedo reconstruir esto?
No hace falta que sean muchos. Con dos personas alcanza para empezar.
Qué podemos reconstruir:
• El tejido social: Basta de guerra en las redes. Reconstruir el diálogo.
• La contención: Pastoral familiar. Prevención de adicciones. Apoyo escolar.
• La credibilidad de la Iglesia: Ser y parecer Iglesia. Cuando la gente nos vea cuidando, van a decir: “Ahí está la Iglesia.”
Oración
San Francisco:
Enséñanos a reconstruir
lo que está roto.
A no quedarnos mirando las ruinas,
sino a poner las manos.
Con otros.
Piedra por piedra.
Que donde haya división,
reconstruyamos la unidad.
Que donde haya desesperanza,
reconstruyamos la esperanza.
Que donde haya ruinas,
reconstruyamos la casa de Dios.
Amén.
+ Francisco Javier Pistilli Scorzara, P. Sch.
Obispo de la Diócesis de la Santísima Encarnación
Encarnación, abril de 2026